
Artículo por: CARLOS LEDESMA.
Los actuales momentos de globalización, que nos permiten estar informados en tiempo real, y conectados “on line” con proveedores y clientes, ha llevado a un nivel de conocimiento universal tal que constantemente estamos actualizando las opciones de productos y servicios disponibles en los proveedores a nivel global.
El descubrir nuevas opciones, provoca una caída en la fidelización proveedor-cliente, desde que este último se ve tentado con ofertas de un valor agregado diferenciador que no siempre pasa por nuevos productos creativos sino porque el proveedor ofrece tomar a su cargo servicios que tradicionalmente quedaban en manos del comprador – importador.
Así los servicios del entorno logístico, tales como la transportación y cobertura de riesgos hasta el lugar de destino final, la responsabilidad de entrega a fecha cierta y hasta los servicios de nacionalización, almacenaje y distribución en el país de destino, son ahora en forma creciente día a día, gestionados, contratados y abonados por el vendedor.
Esta situación, que conlleva la especialización, donde el comprador se dedica a vender y no a stockear, abrir cartas de crédito, y Administrar la importación, es cada vez más común en los diferentes mercados y no solo en los desarrollados.
Esta tendencia tiene básicamente dos puntos de fuerte cambio, y que el exportador argentino debiera considerar en su estrategia de conquista de nuevos mercados exteriores.
Uno es el cambio de ser exportador en el país de origen a también ser importador en el país de destino, lo cuál cambia totalmente los canales comerciales a los que se puede acceder, llegando en muchos casos hasta el mismo consumidor final.
Esto tiene una fuerte incidencia sobre el precio de comercialización, desde que un mismo valor FOB en origen puede alcanzar fuertes diferencias en el precio al canal.
El cambio no es fácil, ya que están involucrados una serie de situaciones a declarar o regularizar, tales como los valores a declarar, las relaciones ínter empresarias y los convenios de doble imposición impositiva, así las existencia o no de una venta definitiva y los plazos de pago de la auto-exportación, además de la necesidad de apertura de estructuras empresarias en el exterior según el régimen legal de cada país.
El otro punto de cambio es la responsabilidad logística que esta tendencia le entrega al exportador, ya que ahora debe no solamente ser responsable de las logísticas de abastecimiento y producción sino también de satisfacer al cliente mediante el control de la logística de la distribución física internacional, y para ello debe necesariamente contratar prestadores de servicios operativos que no siempre están disponibles o de fácil acceso.
El bajo nivel de operación de nuestros mercados exportadores, frente a otros de muy fuerte demanda, hace que los servicios no siempre estén disponibles, por lo que se hace necesario comenzar una verdadera ingeniería de la distribución.
Si bien son aún mínimos, están en constante crecimiento la cantidad de empresarios Pyme argentinos que inscriben o compran empresas en países tales como EE.UU., España o mismo Brasil.
Debiéramos estar atentos a este cambio ya que es posible que a mediano plazo ya no hablemos de comercio exterior argentino sino del comercio local
Publicado por: Global News